Un mois de légendes /
décembre /
janvier 2026 /
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2026 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2025 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2024 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2023 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2022 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2021 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2020 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2019 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2018 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2017 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2016 |
à qui mieux mieux.
Ripped posters mounted on canvas, Jacques Villeglé, 1991, exposé à Art Genève.
Ce qui me fascine le plus chez les Artistes, c’est ce besoin d’angliciser à qui mieux mieux.
Voir l'image /
Vanessa & Nicolas
La bonne adresse.
La femme du fromager / 60, Cours Lafayette / 8300 – TOULON
Epicerie fine fromagère-Sandwichs minute-Cantine gourmande
Voir l'image /
The scrum
Cela évoque une mêlée. Qui n’a pas lieu d’être. On ne peut choisir son camp. Les deux sont la preuve que la vie ne suffit pas…
Voir l'image /
Polígono 16
En la escena cotidiana de Iztapalapa, en ese cruce de concreto, cables, voces y trayectorias que es la Ciudad de México, el equipo del Polígono 16 se presenta como algo más que una estructura administrativa. Ángeles, Xóchitl, Olga, Araceli, Sandra, Judith y Teresa no están ahí solo como nombres propios ni como cargos dentro de la Secretaría de Atención y Participación Ciudadana. Están como una trama viva. Cada una porta una historia que no se ve completa a simple vista, pero que se intuye en los gestos, en la forma de ocupar el espacio, en la confianza con la que se miran y se sostienen.
Al estilo de una descripción densa, diría Clifford Geertz, lo importante no es únicamente lo que hacen, sino lo que significa que lo hagan juntas. Trabajar en la Casa de Gobierno A no es un dato administrativo: es un punto de anclaje simbólico. Ahí, el Estado deja de ser una abstracción y se vuelve cuerpo, palabra, escucha. El equipo es el mediador entre lo institucional y lo barrial, entre la norma escrita y la vida real que siempre desborda los formatos.
Tener un equipo así es una forma de fortaleza que no se parece a la rigidez, sino a la elasticidad. Cada una cumple una función distinta, pero ninguna es prescindible. Hay saberes técnicos, sí, pero también hay saberes del cuidado, del tiempo, del conflicto, del ánimo. En ese intercambio constante se produce algo profundamente educativo. No una educación vertical, sino una pedagogía cotidiana, donde aprender y enseñar ocurre al mismo tiempo, en la calle, en la gestión, en la escucha atenta de los otros.
Como educador, no te construyes en soledad. Te haces en la fricción y en el acompañamiento. El equipo no solo ejecuta proyectos: te forma, te corrige, te sostiene cuando el cansancio pesa y te recuerda por qué importa lo que se hace. En ese sentido, el Polígono 16 no es solo un territorio delimitado por mapas oficiales; es un espacio afectivo y político donde se ensaya, día a día, otra manera de hacer ciudad.
Iztapalapa aparece entonces no como periferia, sino como centro de sentido. Ahí, el trabajo colectivo demuestra que la participación ciudadana no es un discurso, sino una práctica encarnada. El equipo es prueba de que la acción pública puede ser cercana, humana y profundamente significativa.
Voir l'image /
Victor y Jaime, Pintores de Iztapalapa
Victor y Jaime suben la escalera como quien entra en una conversación antigua. El edificio no es un fondo: es un interlocutor. La pared verde guarda memoria de capas previas, de manos distintas, de acuerdos tácitos entre vecinos, clima y tiempo. Pintar aquí no es decorar; es ajustar el barrio para que siga siendo legible.
Desde abajo, la calle observa. El bote de pintura cuelga, el rodillo avanza, las sombras del árbol se mezclan con el muro y lo vuelven inestable. Nada está completamente fijo. El trabajo ocurre en esa tensión: entre la gravedad del cuerpo y la ligereza del color, entre el riesgo de la altura y la confianza aprendida en la repetición del oficio.
Victor y Jaime, pintores de Iztapalapa, no sólo cubren superficies. Traducen una ética barrial hecha de colaboración silenciosa: uno sostiene la escalera, el otro sube; uno pinta, el otro espera. La técnica es conocimiento encarnado, una coreografía precisa que no necesita explicarse para funcionar.
En esta escena aparentemente simple se condensa una forma de vida. La pintura no borra la calle; la hace visible. El verde no oculta las grietas: las integra. Aquí, el trabajo manual no es un resto del pasado, sino una práctica viva que produce significado. Como diría un antropólogo atento, esto no es solo lo que pasa: es lo que quiere decir vivir y trabajar en Iztapalapa.
Voir l'image /
à prêté ses gants à … mis les mains
Par ce froid de canard, l’ami Guido toujours attentif à l’autre, à prêté ses gants à … mis les mains dans les poches de son blouson, s’est encoublé, et s’est ouvert le pif. Les conséquences de sa prévenance le fait rire, et c’est tant mieux.
Voir l'image /
Tijuana team
Nueve camisetas negras y una roja se agrupan frente a la portería. A primera vista, es una alineación más en una liga amateur de la Ciudad de México. Pero eso sería una descripción delgada. Lo que ocurre aquí es más denso.
El futbol, en este contexto, no es solo un juego reglamentado por un árbitro y un reloj. Es una práctica social donde se condensan trayectorias laborales, amistades forjadas fuera del campo, cansancios acumulados durante la semana y una idea compartida —no siempre explícita— de disciplina y pertenencia. Las camisetas negras no uniforman únicamente cuerpos: homogeneizan expectativas. La roja, lejos de ser una anomalía, introduce una distinción funcional que el grupo reconoce sin discutir. Nadie explica su sentido; todos lo saben.
El espacio también habla. La cancha sintética, cercada y nocturna, separa este mundo del resto de la ciudad sin aislarlo del todo. Al fondo, peatones, bicicletas, miradas fugaces. El partido no interrumpe la vida urbana: la reinterpreta. Durante noventa minutos, correr tiene significado, el contacto físico es legítimo, el grito es aceptable. El gol —si llega— no es solo un punto: es una validación momentánea del esfuerzo colectivo.
Desde esta perspectiva, el futbol funciona como un texto que el equipo escribe con el cuerpo. Cada jugada es una frase tentativa; cada error, una corrección pública. No se juega únicamente para ganar, sino para confirmar algo más básico: que el grupo existe, que sus reglas son compartidas y que, al menos aquí, el orden es posible. Cuando termina el partido, las camisetas se dispersan y la ciudad recupera su forma. Pero el sentido producido —esa breve coherencia social— permanece, aunque sea como eco.
Voir l'image /
U_u
Gracias por este regalo tan especial. No es solo una bicicleta a escala: es una forma muy clara de decir “te conozco” y “te quiero”. Saber que pensaste en mí, en lo mucho que disfruto estar sobre la bici, hace que este detalle tenga un valor enorme.
Me la diste el día de mi cumpleaños, sí, pero lo que realmente me regalaste fue la sensación de ser querido, visto y acompañado. Tener familiares así, atentos y cercanos, es algo que agradezco profundamente. Te quiero mucho.
Voir l'image /
La rosca de reyes
La belleza de las tradiciones no está solo en lo que se come o en la fecha marcada en el calendario, sino en el gesto que las activa. La Rosca de Reyes es pan, sí, pero sobre todo es intención. Es alguien que piensa en los otros antes de partirla, alguien que entiende que compartir no es automático ni obligatorio, sino una elección.
Hoy, por ejemplo, Héctor llevó la rosca tradicional para compartirla con la familia. Ese acto, sencillo en apariencia, dice mucho. No cualquiera llega con una rosca bajo el brazo: implica memoria, cuidado y el deseo explícito de reunir. La tradición vive justo ahí, en ese movimiento cotidiano que conecta pasado y presente sin necesidad de discursos.
La imagen acompaña esa idea. La rosca al frente, con sus colores y texturas, ocupa el centro como símbolo. Al fondo, desenfocados pero presentes, Andrea y Héctor conversan, sostienen el momento. No posan: habitan la escena. Esa distancia visual refuerza el sentido de la tradición como algo que no se impone, sino que ocurre mientras la vida sigue.
La Rosca de Reyes, entonces, no es nostalgia vacía. Es una práctica viva que recuerda que la familia también se construye con gestos pequeños, repetidos, casi invisibles. En un mundo acelerado y ruidoso, partir pan juntos sigue siendo una forma poderosa —y tranquila— de decir: aquí estamos, compartiendo.
Voir l'image /
Générations et pédagogies croisées…
Boulevard de Strasbourg.Passage piétons…
Une voix derrière moi : » Je peux voir la photo ? »
Un jeune type, moins de 25 ans. Dialogue :
_ Ah, oui, super les cheveux, ça me fait penser à une chanson de Lady Gaga, Hair._
_ ?
Attendez, je vous montre sur mon téléphone !
_ Ah !, En fait je connaissais.Pour moi, c’est plutôt un poème en prose de Baudelaire, Un hémisphère dans une chevelure, dans le Spleen de Paris : » Quand je mordille tes cheveux rebelles, il me semble que je mange des souvenirs. » Vous le trouverez aussi sur votre téléphone…
_Merci pour le poème !
_Merci pour la chanson ! Et bonne année.
_À vous aussi.
Voir l'image /
Teocelo visto desde Baxtla
El paisaje de Teocelo visto desde Baxtla dice mucho sin levantar la voz. Las casas asomadas entre el verde, la iglesia marcando el ritmo del pueblo y los cerros que lo rodean recuerdan que aquí la vida no se entiende de manera aislada. Teocelo es un lugar donde la familia no es solo un vínculo privado, sino una forma de habitar el territorio.
Tener familia en Teocelo significa pertenecer. Las familias han sido históricamente el hilo que conecta la tierra, el trabajo y la memoria. En un pueblo como este, la familia no solo cuida a las personas, también cuida las parcelas, las tradiciones, las fiestas y los silencios. La cercanía entre hogares hace que la vida cotidiana sea compartida: se crían hijos, se acompañan enfermedades, se celebran logros y se resisten las dificultades en colectivo.
La importancia de la familia aquí también está en la transmisión del conocimiento. Saber cuándo sembrar, cómo leer el clima, cómo organizar una mayordomía o respetar el monte no suele aprenderse en libros, sino en la convivencia diaria entre generaciones. La familia funciona como una escuela viva, donde el pasado y el presente dialogan sin necesidad de discursos grandilocuentes.
En un mundo que empuja hacia la prisa y el individualismo, Teocelo ofrece otra lógica: la del cuidado mutuo. La familia, ampliada a vecinos y compadres, construye una red que sostiene la vida. No es ideal ni perfecta, pero es real y profundamente significativa. Desde Baxtla, al mirar el pueblo extendido entre los cerros, se entiende que la fuerza de Teocelo no está solo en su paisaje, sino en las familias que lo habitan y lo mantienen vivo día con día.
Voir l'image /
Scène de la vie arctique…
L’ un fabrique la glace; l’autre copine avec la faune locale.
La banquise, à leur guise.
Voir l'image /
Donde el tiempo aprende a quedarse
El tiempo no pasa: se pronuncia.
Se dice a sí mismo en cuatro voces
y por un instante se queda.
Elena, bisabuela:
memoria viva,
raíz que recuerda cuando el mundo
aún aprendía a nombrarse.
En su mirada el ayer no se va:
respira.
Leticia, abuela:
presente que sostiene.
Puente hecho de manos,
de cuidado cotidiano,
de silencios que saben unir
lo que fue con lo que todavía insiste.
Mónica, madre:
el tiempo en tensión.
La pregunta abierta,
el ahora que avanza
sin soltar lo que ama.
En sus ojos el día se piensa.
Betsany, la pequeña:
instante puro.
El futuro antes del lenguaje,
la risa que aún no sabe
que es promesa.
Todo comienza otra vez en ella.
No se heredan los años.
Se hereda la luz,
el gesto que regresa,
el nombre que cruza el tiempo
como un hilo invisible.
Aquí el tiempo se reconoce,
se mira en cuatro cuerpos
y deja de huir.
Cuatro generaciones:
un mismo latido
dicho cuatro veces.
Voir l'image /
décembre /
janvier 2026 /
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2026 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2025 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2024 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2023 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2022 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2021 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2020 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2019 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2018 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2017 |
| 01 | 02 | 03 | 04 | 05 | 06 | 07 | 08 | 09 | 10 | 11 | 12 | 2016 |