Un mois de légendes /
septembre /
octobre 2026 /
Casa de Gobierno A | La fuerza de los que sostienen.
Porque los cargos pasan, las jerarquías cambian, pero la memoria colectiva permanece.
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Joaquín , Luisillo y El Chuy
Para encontrarse, Joaquín, Luisillo y el Chuy tienen una dirección que cabe en dos palabras: el río. Allí están el árbol desnudo, la hierba, las flores pequeñas que crecen a su aire. Cada visita añade algo al lugar: una conversación, una ocurrencia que seguirá dando risa semanas después, una tarde en que alguno llegó con pocas ganas de hablar y se quedó de todos modos.
La amistad tiene su geografía. Conoce caminos, reconoce piedras, sabe dónde sentarse. Entre tantos sitios por los que pasamos, algunos adquieren la familiaridad de una voz. Basta acercarse para recordar cómo somos cuando estamos a gusto.
Joaquín, Luisillo, el Chuy. También en la manera de nombrarse hay cercanía: el diminutivo, el apodo, ese artículo que vuelve inconfundible a una persona entre todas. Así se va poblando el mundo de gente que nos importa; así una orilla cualquiera termina guardando parte de nuestra vida.
Por eso hace falta un lugar donde encontrarse. Un sitio al que se pueda llegar con el día tal como viene, con algo que contar o apenas con tiempo para quedarse. El frío obliga a recogerse dentro de la chamarra. La plática va tomando su curso. Todavía queda tarde.
Y cuando alguno diga después «nos vemos en el río», los otros sabrán qué camino tomar y a quiénes esperan encontrar al final.
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Utopía Estrella Huzachepetl
En Iztapalapa, donde el pasado asoma todavía en los nombres, un historiador nos habla del México que estamos haciendo. En una de sus Utopías, la Cuarta Transformación se vuelve materia de cátedra y conversación: qué cambia, qué permanece y qué errores acompañan la voluntad de transformar.
Su simpatía por el proyecto no le impide reconocer las malas decisiones. Sabe que el presente exige preguntas, incluso de quienes comparten sus esperanzas. Escucharlo es recordar que también nosotros, con nuestras dudas y contradicciones, seremos un día el pasado que otros intenten comprender.
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La jeunesse face à l’État Policier !!
Ces mêmes policiers qui esquissent un semblant de sourire devant les lycéens qui dansent devant eux, les gazent et les frappent à coup de matraques seulement quelques minutes après.
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» Aïssa «
Il y a déjà bien longtemps que je cherche à monter sur un chalutier. J’avais approché des patrons pêcheurs à Martigues, Marseille et Sète. A chaque fois j’avais essuyé des refus plus ou moins secs. Souvent rêches. Ce que je peux comprendre.
Et puis je me suis approché il y six semaines du chalut de David. Est-ce moi ou le bateau et ses hommes qui m’a choisi ? Je voulais un bateau modeste, pas un des ces thoniers à plusieurs millions d’euro. Et il y a cette équipage. J’avais remarqué qu’il était composé d’une autre couleur de peau que la mienne. Je ferai donc la connaissance d’Aïssa, d’Andsu et demain de Mustapha. Dans une région où le racisme est encore plus décomplexé qu’ailleurs, j’y voyais un encouragement, une motivation supplémentaire . Bien m’en a pris, il règne à bord une belle atmosphère. Ce dur labeur oblige (?) à une saine camaraderie et entraide, effaçant tous les préjugés d’origine ou/et de religion.
Je monterai encore à bord la semaine prochaine, le temps se gâte, le ciel est nuageux, ce que je souhaite.
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Hébraïque
La synagogue de Cavaillon, située rue Hébraïque, l’une des plus anciennes synagogues françaises, est édifiée par les Juifs comtadins de Cavaillon à la fin du Moyen Âge au xve siècle, les juifs ayant obtenu de l’évêque de Cavaillon l’autorisation de la construire en 1494. C’est peut-être sur les substructions de ce premier édifice qu’a lieu la reconstruction du xviiie siècle, dont la communauté prend la décision à l’automne 1771. La synagogue est reconstruite entre 1772 et 1774 comme en témoigne l’ensemble des prix-faits et quittances qui permettent de suivre très exactement les étapes de sa reconstruction.
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Joana
La palabra amistad adquiere su sentido más profundo cuando lleva el nombre y el rostro de alguien que nos acompaña. Ella es para mí esa presencia: mi brazo derecho en el trabajo, una mujer cuya generosidad se vuelve tiempo, esfuerzo y ayuda concreta.
Decimos «dar la mano» y «poner el hombro» porque el afecto también necesita un cuerpo para hacerse obra. Ella sabe estar, reconocer dónde hace falta su apoyo y trabajar para que otros puedan seguir adelante.
Esta fotografía guarda un instante suyo. Mi gratitud guarda tantos: los del trabajo compartido, los de su respaldo y los de esa amistad que hace más llevadero el camino y más firme nuestro colectivo.
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et lorsque le
Gargantuesque personnage qui parfois interpelle un passant, une passante, regarde (des séries ?) sur son téléphone, somnole, et lorsque le cliquetis d’une pièce lui ouvre les yeux il ramène à lui l’obole en tirant sur une ficelle à laquelle est accrochée sa sébile en métal.
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