Casa de gobierno: Iztapalapa « A » (IZP. 4)
En la imagen se congrega algo más que un conjunto de personas: se revela, con discreta elocuencia, la forma en que un equipo se constituye como estructura viva. No es casualidad que, en el trabajo de campo —ese terreno donde la teoría suele tropezar si no se sostiene en la práctica—, el funcionamiento colectivo dependa de algo más que la suma de voluntades. Depende, sobre todo, de la dirección.
Como bien sugeriría Anthony Giddens, las estructuras no son entes abstractos que flotan por encima de la acción, sino que se producen y reproducen en la práctica cotidiana. Aquí, en este equipo conformado por la Secretaría de Atención y Participación Ciudadana, por orientadoras y educadores, la estructura no oprime: organiza, habilita, da cauce. Y lo hace de manera casi orgánica.
Porque cuando la dirección es clara —y, más aún, cuando es pertinente—, el trabajo deja de sentirse impuesto y comienza a fluir. Se vuelve orgánico, casi natural. Cada integrante encuentra su lugar sin necesidad de rigideces excesivas; cada acción se articula con otra como si respondiera a una lógica compartida. No es magia, aunque a veces lo parezca: es conducción.
En este caso, la cabeza visible, la directora Ana María Rodríguez Ruiz, no aparece como figura decorativa ni como autoridad distante, sino como eje que permite que el conjunto funcione sin fracturas. La buena dirección no asfixia: orienta. No impone cada movimiento: genera las condiciones para que el equipo se despliegue con autonomía.
Así, la inauguración de la cancha número 57 —impulsada también por el subsecretario Ángel Sánchez— no es únicamente un acto protocolario. Es la materialización de un proceso colectivo donde la coordinación, la confianza y la dirección adecuada han hecho posible que el trabajo de campo se traduzca en resultados concretos.
En otras palabras —y sin demasiada solemnidad—: un equipo puede existir sin dirección, sí… pero suele durar lo que un partido sin árbitro. Cuando hay una conducción sólida, en cambio, el juego no solo continúa: se entiende, se disfruta y, de vez en cuando, hasta se gana.
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Jacadi
Le Temps nous égare.
Le Temps nous étreint.
Le temps nous est gare.
Le Temps nous est train. //
Jacques Prévert.
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Celia <3
Celia,
A veces me cuesta entender cómo alguien puede llegar así, sin avisar, y cambiar tantas cosas al mismo tiempo. Contigo no fue solo conocerte… fue aprender a sentir distinto. Cada momento a tu lado —las pláticas, las risas, incluso los silencios— se me quedaron guardados en un lugar que no se mueve.
Gracias por darme la oportunidad de coincidir contigo, de mirarte de cerca, de besarte y de descubrir todo lo que provocas en mí. No sé si la vida se explica o simplemente se vive, pero si algo tengo claro es que haberte encontrado ha sido de lo más genuino que me ha pasado.
Te llevo conmigo, de una forma tranquila pero firme. Y si alguna vez dudas de lo que significas… recuerda que en alguien dejaste algo bonito que no se va.
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Del campo a la ciudad
Hay algo profundamente ritual en la escena: no es solo un grupo de personas frente a un camión, es una pequeña coreografía social donde cada cuerpo ocupa su sitio como si obedeciera a una antigua gramática comunitaria. Diría, con cierto guiño a lo inevitable, que el trabajo en equipo no nace de la eficiencia —ese mito moderno tan sobrevalorado—, sino de la necesidad humana de no estar solos ante la tarea.
La Secretaría de Atención y Participación Ciudadana, encarnada en cada uno de estos rostros, no es una estructura abstracta ni un membrete burocrático; es, más bien, una suma de voluntades que se entrecruzan como calles en una ciudad vieja. Cada persona ahí presente es un nodo de sentido: quien organiza, quien escucha, quien carga, quien observa. Ninguno es prescindible, aunque a veces el sistema insista en hacernos creer lo contrario.
El trabajo en equipo, visto así, se parece más a un tejido que a una máquina. No funciona por engranes, sino por confianza —esa materia invisible que no aparece en los informes, pero sin la cual todo se desmorona con una facilidad casi ofensiva. Aquí, la participación ciudadana deja de ser un concepto elegante para convertirse en acto: en la mirada compartida, en la espera coordinada, en el esfuerzo distribuido.
Y sin embargo, hay una ironía sutil: aquello que parece espontáneo suele estar sostenido por horas de organización silenciosa. Lo colectivo no ocurre por accidente. Se construye, se insiste, se corrige. Se repite.
En ese sentido, esta imagen no solo documenta una actividad; revela una forma de entender lo público. No como un servicio que baja desde arriba, sino como un movimiento horizontal donde cada integrante es, simultáneamente, representante y representado.
Así, el equipo no es únicamente un conjunto de personas: es una declaración. Una forma de decir —sin decirlo— que la ciudad no se sostiene sola. Que alguien siempre está ahí, coordinando el caos, repartiendo lo necesario, sosteniendo lo que otros dan por hecho.
Y que, pese a todo, sigue funcionando. Lo cual, siendo honestos, ya es bastante.
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Le génial et érudit F.S.
Le génial et érudit F.S. nous parle du Cantique des Cantiques, cette histoire d’amour sulfureuse enchâssée au coeur de la Bible.
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Inner, Feck, Herck, Pepe Toño, Paquirri, Fredink, Batak
Hay una extraña vocación en quien decide dialogar con el muro. No es oficio menor ni gesto decorativo: es, en cierto modo, un acto de traducción. Donde otros ven concreto, ustedes —Inner, Feck, Herck, Pepe Toño, Paquirri, Fredink, Batak— leen superficie disponible, página en blanco, territorio en disputa.
El artista plástico urbano no pinta: interpreta. Y lo hace sobre la piel más honesta de la ciudad, esa que no se maquilla, que carga cicatrices, anuncios viejos, capas de olvido. El muro gris, ese símbolo casi arrogante de lo inacabado, cede ante la insistencia del color. Y entonces ocurre algo curioso: la pared deja de ser límite y se vuelve relato.
En Iztapalapa, donde la vida no suele pedir permiso para manifestarse, ustedes operan como cronistas sin escritorio. No escriben con tinta, sino con gesto; no narran en líneas rectas, sino en explosiones de forma. Cada trazo es una afirmación: aquí pasó algo, aquí estamos, aquí seguimos.
Porque el arte en el espacio público tiene esa cualidad incómoda —y necesaria— de no poder ser ignorado. Interrumpe la prisa, cuestiona la costumbre, desordena la mirada. Y en ese pequeño acto de interrupción, deja una huella que no siempre se entiende de inmediato, pero que persiste, como esas ideas que se niegan a desaparecer.
Lo suyo no es embellecer —palabra demasiado tímida—, sino resignificar. Donde había abandono, hay intención; donde había silencio, hay voz. Y sí, quizá mañana alguien vuelva a cubrir el muro, a imponer otra capa, otro olvido. Pero incluso eso confirma algo: que la ciudad es un palimpsesto, y ustedes, sus escribanos más tercos.
Así, cada obra no es solo imagen: es memoria en proceso. Una historia que no se archiva, sino que se expone. Y que, con cierta ironía, termina siendo más duradera que muchas de las versiones oficiales de la realidad.
Porque al final, el muro recuerda. Y ustedes le enseñaron cómo.
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Rien allié au mauvais goût
Rien allié au mauvais goût permet de donner un peu de consistance aux célébrations pascales dans les supermarchés.
En clair, quelle daube !
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Prêt pour la boucherie
La bursite est une inflammation de la Bourse, dans le coude donc. Le comble pour un Boursicoteur…
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Le beau visage de la démocratie…
Toulon, jour d’élections. Le R-Haine est renvoyé à ses études.Et à ses mensonges.
Plaisir du soir….
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Le chant de la carpe, sauf que…
Allongée sur le vide
bien à plat sur la mort
idées tendue
la mort étendue au-dessus de la tête
la vie tenue de deux mains
Élever ensemble les idées
sans atteindre la verticale
et amener en même temps la vie
devant le vide bien tendu
Marquer un certain temps d’arrêt
et ramener idées et mort à leur position de départ
Ne pas détacher le vide du sol
garder idées et mort
tendues
Ghérasim Luca
…c’est pas une carpe
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Anne
Anne Durand dans l’Excursion de jeunes filles mortes de Anna Seghers. Mise en scène Hervé Loichemol.
Une classe d’étudiantes en excursion sur le Rhin. Sur une balançoire, Leni et Marianne, mais aussi Lore, Greta, Nora, Sophie… Quinze adolescentes à l’orée de leur vie.Les époques se superposent, se conjuguent, entrent en collision : l’idylle adolescente est piétinée par la brutalité du temps. Quinze destins happés par l’Histoire. Anna Seghers dit les liaisons brûlantes, les promesses d’éternité, les serments, les engagements, les reniements, la beauté du monde et son atrocité.
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Que n’a donc pas réalisé François Henri ?
Venise, La Fenice, les bals masqués dans les Palaces sur le Gran Canal avec Brad Pitt (je l’ai reconnu sous son masque), les fêtes galantes au Château de Versailles (bien mais un peu chères)… j’en ai le tournis
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84
Les 84 ans de mon papa. Beaucoup de monde à ce vernissage, le livre sur Jo Fontaine, dont j’ai pris quelques photos affichées en grand et oublié de faire publicité, et un bon repas à l’old marrakech, cuisine familiale au tarif très accessible au milieu du Carouge bourgeois parfois peu accessible. Belle journée. Il manque une place pour la photo du concert des lawdy mamas, prochaine prochaine. J’y retournerai.
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Spassiba
https://www.france24.com/fr/20160416-grande-guerre-arrivee-corps-expeditionnaire-russe-france-brigade-mutinerie-bolchevique
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« Un guerrier «
j’avais publié il y a plusieurs mois une photographie de Boubacar. il est en France depuis au moins 18 mois. Sans domicile fixe, sous une tente près de la station Pont Sainte-Marie. il y a peu un brave fasciste en uniforme à lacéré sa tente et celles de ses compagnons d’infortune. le 12 mars il saura si sa demande de régularisation sera acceptée. Boubacar est un guerrier doux, sans armes autres que son sourire et une intelligence exceptionnelle. La photographie ci-dessus ment. il n’est nullement abattu. Il a même réussi a intégrer un lycée professionnel en passant haut la main l’examen d’entrée. Alors le 12 mars je penserai fort tendrement à lui.
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Andaluces
Bar Le Poète. Troublé, sans doute, par Carmen, j’imagine Lorca et Machado s’en allant « de tapas ».
Et puis je me souviens que je connais quelqu’un qui après son café, fume encore des Gitanes.Et toujours en terrasse.
! Ay, corazón !
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