MEX.CDMX.

15/05/2026

algo más que un asta y un cielo abierto: registra un acto cotidiano cargado de sentido. Porque la bandera no representa únicamente a un país; representa la manera en que una comunidad decide narrarse y reconocerse. Geertz diría que los seres humanos estamos suspendidos en redes de significado que nosotros mismos tejemos. Y quizá esa tela, moviéndose entre el viento y la luz, es una de las redes más visibles que tenemos.

Hay una ironía hermosa en ello: un pedazo de tela puede parecer poca cosa… hasta que alguien intenta tocarlo, defenderlo o perderlo. Entonces deja de ser objeto y vuelve a ser símbolo. Y los símbolos, discretos como suelen ser, tienen la mala costumbre de cargar el peso de generaciones enteras.