Rodrigo Alonso

Les légendes de Rodrigo Alonso /

572 images légendées.

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2019

Porque no a cualquiera se le regala una Britneyseñal.

En Del Campo a la Ciudad, sus manos conocen el ritmo de las cuentas. Pero llega un instante en que los números toman aire. Ella alza las manos y regala una Britney señal. Entre quien mira y quien fotografía se entiende la broma. En las uñas, octubre asoma con puntas naranjas y telarañas. En los brazos, la tinta guarda su propio tiempo. Todo eso también sostiene el trabajo compartido: la pausa, la confianza, el juego. Hoy, queda el reconocimiento a una compañera que se la rifa, sus manos precisas, sus adornos y ese instante en que la cercanía encontró una forma irreverente de hacerse visible. Las cuentas piden exactitud. La confianza permite travesuras. Y a veces, entre ambas, aparece una fotografía.


le vendredi 30 octobre


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Alejandra pinta a Alejandra

Alejandra, madre, apoya una mano en la cabeza de su hija y con la otra le trabaja el rostro con pintura. En esa economía de gestos cabe una ceremonia completa: confiar la cara propia a la mano conocida. Alrededor hay sillas plegables y pasto; entre ambas, la intimidad de un preparativo.

Se acerca la celebración del Día de Muertos, cuando muchas familias disponen un lugar para sus ausentes. En la ofrenda, una fotografía devuelve un rostro; el alimento recuerda un gusto; las flores y las velas acompañan la espera. Los muertos recuperan sus nombres y vuelven a entrar en la conversación de los vivos. Alguien cuenta cómo reía la abuela, qué comía el abuelo, qué ocurrencia todavía merece una carcajada. La pena encuentra compañía alrededor de la mesa.

Los pequeños se acercan a ese mundo mirando, preguntando, ayudando. Aprenden a colocar una flor y a reconocer a quienes aparecen en las fotografías. También participan con el vestido y el rostro transformados: llevan la figura de la calavera a una fiesta donde el recuerdo puede convivir con el juego.

Alejandra pinta a Alejandra. El nombre compartido parece tender un hilo entre dos generaciones. La madre sostiene; la hija se deja sostener. Mientras avanza el maquillaje, una costumbre adquiere para la niña temperatura, tacto y cercanía. Algún día, el recuerdo de esta celebración tendrá también las manos de su madre.

En muchas familias, las mujeres preparan buena parte de ese encuentro: cocinan, buscan retratos, arreglan los altares y consiguen que los pequeños se queden quietos para terminar de pintarlos. Hasta la Muerte debe tener paciencia cuando una mamá está corrigiendo el maquillaje.

La fotografía guarda uno de esos trabajos discretos que hacen posible la fiesta. Todavía no vemos por completo el rostro terminado; vemos el cuidado de su elaboración. Allí, entre unos dedos que pintan y una mano que protege, el Día de Muertos empieza a hacerse memoria.

Después, el agua se llevará los colores. Pero quizá Alejandra conserve durante años la sensación de aquella mano sobre su cabeza. Y cuando le toque preparar la ofrenda o pintar otro rostro pequeño, vuelva a encontrar a su madre en la forma de acomodar el cabello, de acercarse, de cuidar.


le jeudi 29 octobre


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Karina

Una huelga nos hizo conocernos. Entre tantas voces que reclamaban ser escuchadas, bastaron unas pocas palabras para reconocer su inteligencia. Hablamos poco; hay afinidades que comienzan mucho antes de una conversación larga.

Hoy volvimos a encontrarnos en un gabinete de seguridad. Los dos trabajamos en casas de gobierno: yo en la A, ella en la C. El alfabeto nos asignó distintas puertas; la memoria nos devuelve a aquella causa compartida.

La palabra compañera guarda una antigua cercanía con el pan compartido. Pienso que también compartimos algo cuando coincidimos en una manera de entender el mundo y, en ciertos instantes, en el impulso de actuar sobre él. Por eso me da gusto encontrar a Kari: entre los nombres, los cargos y las formalidades del día, reconozco a una compañera de lucha.


le lundi 19 octobre


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Casa de Gobierno A | La fuerza de los que sostienen.

Porque los cargos pasan, las jerarquías cambian, pero la memoria colectiva permanece.


le mercredi 14 octobre


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Joaquín , Luisillo y El Chuy

Para encontrarse, Joaquín, Luisillo y el Chuy tienen una dirección que cabe en dos palabras: el río. Allí están el árbol desnudo, la hierba, las flores pequeñas que crecen a su aire. Cada visita añade algo al lugar: una conversación, una ocurrencia que seguirá dando risa semanas después, una tarde en que alguno llegó con pocas ganas de hablar y se quedó de todos modos.
La amistad tiene su geografía. Conoce caminos, reconoce piedras, sabe dónde sentarse. Entre tantos sitios por los que pasamos, algunos adquieren la familiaridad de una voz. Basta acercarse para recordar cómo somos cuando estamos a gusto.
Joaquín, Luisillo, el Chuy. También en la manera de nombrarse hay cercanía: el diminutivo, el apodo, ese artículo que vuelve inconfundible a una persona entre todas. Así se va poblando el mundo de gente que nos importa; así una orilla cualquiera termina guardando parte de nuestra vida.
Por eso hace falta un lugar donde encontrarse. Un sitio al que se pueda llegar con el día tal como viene, con algo que contar o apenas con tiempo para quedarse. El frío obliga a recogerse dentro de la chamarra. La plática va tomando su curso. Todavía queda tarde.
Y cuando alguno diga después «nos vemos en el río», los otros sabrán qué camino tomar y a quiénes esperan encontrar al final.


le samedi 10 octobre


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Utopía Estrella Huzachepetl

En Iztapalapa, donde el pasado asoma todavía en los nombres, un historiador nos habla del México que estamos haciendo. En una de sus Utopías, la Cuarta Transformación se vuelve materia de cátedra y conversación: qué cambia, qué permanece y qué errores acompañan la voluntad de transformar.
Su simpatía por el proyecto no le impide reconocer las malas decisiones. Sabe que el presente exige preguntas, incluso de quienes comparten sus esperanzas. Escucharlo es recordar que también nosotros, con nuestras dudas y contradicciones, seremos un día el pasado que otros intenten comprender.


le vendredi 9 octobre


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Joana

La palabra amistad adquiere su sentido más profundo cuando lleva el nombre y el rostro de alguien que nos acompaña. Ella es para mí esa presencia: mi brazo derecho en el trabajo, una mujer cuya generosidad se vuelve tiempo, esfuerzo y ayuda concreta.

Decimos «dar la mano» y «poner el hombro» porque el afecto también necesita un cuerpo para hacerse obra. Ella sabe estar, reconocer dónde hace falta su apoyo y trabajar para que otros puedan seguir adelante.

Esta fotografía guarda un instante suyo. Mi gratitud guarda tantos: los del trabajo compartido, los de su respaldo y los de esa amistad que hace más llevadero el camino y más firme nuestro colectivo.


le dimanche 4 octobre


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Compas

Recorren el campo y, en esos recorridos, la conversación acompaña al camino. Se habla de lo que ocurre, de lo que falta, de cómo eran las cosas antes. Allí, entre experiencias compartidas, un movimiento adquiere un significado concreto: forma parte de la manera en que las personas interpretan su propia historia.
Desde lo que hemos vivido, este movimiento ha resultado mejor que otros. Esa es nuestra valoración, nacida de una experiencia que también tiene límites y contradicciones. Comprenderla exige acercarse a quienes la sostienen, escuchar sus razones y conocer aquello con lo que comparan el presente. La memoria de una comunidad se compone también de estas diferencias entre lo esperado, lo conseguido y lo pendiente.
La preocupación por enseñar a las nuevas generaciones a defender ese movimiento plantea una cuestión profundamente humana: cómo transmitir una experiencia que otros no vivieron. Las convicciones viajan en los relatos, en las costumbres y en el ejemplo cotidiano. Al pasar de una generación a otra, encuentran nuevas preguntas. Quienes reciben esa memoria la interpretan desde sus propias circunstancias; pueden reconocerse en ella, discutirla y transformarla.
Al fotografiar a mis amigos pienso en esa transmisión. Sus recorridos por el campo forman parte de una historia que continúa contándose, donde la amistad, la participación y la memoria se entrelazan. La imagen guarda un encuentro; fuera del encuadre permanece la conversación sobre lo que este movimiento ha significado para nosotros y lo que todavía esperamos de él.


le samedi 3 octobre


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