Feliz día de los Abuelos

28/12/2025

Mi familia de Teocelo no se parece a ninguna otra.
No porque sea perfecta, sino porque es mía, porque está hecha de tiempo compartido, de silencios que abrazan y de risas que resisten. La extraño incluso cuando no lo digo, incluso cuando la vida me empuja lejos.

Cada vez que regreso por allá, algo en mí se acomoda. El cuerpo reconoce el lugar, el corazón baja la guardia. Me lleno de su energía, de su cariño, de ese amor que no necesita explicación ni promesas: simplemente está. Teocelo es un sitio donde soy feliz porque ahí soy completo, porque ahí no tengo que demostrar nada.

Esta foto es de hace algunos años, pero el amor que guarda no se quedó en el pasado. Al contrario, crece. Con el tiempo, con la distancia, con la conciencia de lo frágil y valioso que es estar juntos. Mis seres queridos se vuelven más importantes conforme pasan los años, como si el tiempo no los desgastara, sino que los afirmara.

Volver a ellos es volver a mí. Y eso, en un mundo que corre tan rápido, es un privilegio enorme