Karina

19/10/2026

Una huelga nos hizo conocernos. Entre tantas voces que reclamaban ser escuchadas, bastaron unas pocas palabras para reconocer su inteligencia. Hablamos poco; hay afinidades que comienzan mucho antes de una conversación larga.

Hoy volvimos a encontrarnos en un gabinete de seguridad. Los dos trabajamos en casas de gobierno: yo en la A, ella en la C. El alfabeto nos asignó distintas puertas; la memoria nos devuelve a aquella causa compartida.

La palabra compañera guarda una antigua cercanía con el pan compartido. Pienso que también compartimos algo cuando coincidimos en una manera de entender el mundo y, en ciertos instantes, en el impulso de actuar sobre él. Por eso me da gusto encontrar a Kari: entre los nombres, los cargos y las formalidades del día, reconozco a una compañera de lucha.