Con el Burri

12/05/2026

La ciudad parece avanzar sola: autos, avenidas, tiempos medidos al minuto y la Ciudad de México haciendo lo suyo… corriendo como si tuviera prisa hasta de respirar. Pero en medio de ese ritmo hay algo que vale más que llegar rápido: llegar seguro.

En horas de trabajo, moverse también es parte de la jornada. Y ahí aparece mi primo, el Burri: piloto, compañero de ruta y de esos que entienden que manejar una moto en la CDMX no es sólo girar el acelerador y confiar en la suerte. Aquí cada metro exige atención, experiencia y esa lectura casi instintiva del caos urbano.

Entre puentes, tráfico y avenidas interminables, viajar con el Burri me da algo que pesa más que cualquier atajo: seguridad. Porque mientras la ciudad intenta poner a prueba la paciencia de todos, él encuentra el camino con calma y firmeza.